La muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, fue confirmada este domingo por medios estatales tras una serie de bombardeos estratégicos ejecutados conjuntamente por Estados Unidos e Israel como parte de una ofensiva militar denominada “Operación Furia Épica”.
Las autoridades iraníes informaron que los ataques, que incluyeron bombardeos aéreos y misiles dirigidos a objetivos clave en Teherán, golpearon instalaciones vinculadas al liderazgo del régimen y provocaron la muerte de Jamenei, de 86 años, junto a otros altos mandos según fuentes oficiales.
La confirmación de su fallecimiento pone fin a horas de incertidumbre tras el inicio de los ataques, que, según Washington y Tel Aviv, responden a lo que consideraron amenazas estratégicas del aparato militar y nuclear iraní. La televisión estatal iraní difundió imágenes conmemorativas del líder y anunció un periodo de duelo nacional. La Guardia Revolucionaria Islámica calificó la pérdida como un “martirio” y prometió represalias “duras y decisivas” contra los responsables del ataque.
La muerte de Jamenei, quien dirigió la república islámica durante más de tres décadas y ejerció un papel central en la política exterior iraní y la confrontación con Occidente, marca un punto de inflexión en la geopolítica regional, con profundas implicaciones para la estabilidad de Medio Oriente y las relaciones entre las grandes potencias.
La ofensiva, que comenzó el 28 de febrero, ha desencadenado una fuerte respuesta de Irán, con lanzamiento de misiles y drones contra posiciones israelíes y bases estadounidenses en la región, elevando el riesgo de un conflicto más amplio.