La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la suspensión inmediata de una actividad porcícola en la vereda El Hato, en La Calera, tras evidenciar graves afectaciones ambientales durante una inspección técnica. De acuerdo con la autoridad ambiental, el predio operaba sin permiso de vertimientos y estaba descargando residuos líquidos y sólidos directamente al suelo mediante zanjas artesanales, sin ningún tipo de tratamiento previo.
Durante la visita también se identificó acumulación crítica de porcinaza, falta de limpieza y fuertes olores ofensivos, situación que ha provocado la proliferación de plagas y molestias para los habitantes de la vereda. Según explicó Yuber Cárdenas, estas prácticas no solo contaminan el suelo, sino que representan un riesgo para la salud pública de la comunidad y para los ecosistemas del sector.
La CAR informó que ya inició las investigaciones para determinar otros posibles impactos ambientales derivados de esta operación irregular y anunció que continuará con las acciones legales correspondientes contra los responsables de esta afectación.