El presidente de Chile, José Antonio Kast, firmó sus primeros decretos tras asumir el cargo, centrando sus primeras medidas en el control migratorio. Entre las decisiones más destacadas está la construcción inmediata de barreras físicas en la frontera con Bolivia, con el objetivo de frenar el ingreso irregular al país. La estrategia, denominada plan “Escudo Fronterizo”, busca reforzar la seguridad en el norte chileno, donde actualmente más de 337.000 extranjeros se encuentran en condición migratoria irregular, según cifras oficiales.
Durante un acto realizado en el Palacio de La Moneda, el mandatario anunció además la designación del exvicealmirante Alberto Soto como comisionado de la macrozona norte, quien tendrá la tarea de liderar la implementación de esta estrategia de seguridad. Asimismo, Kast instruyó al comandante en jefe del Ejército, Pedro Varela, a apoyar el despliegue con mayor presencia de personal militar y con la ejecución técnica de las nuevas estructuras de contención.
Con este plan, el gobierno chileno busca reforzar el control de los pasos fronterizos y establecer obstáculos físicos permanentes para detener el flujo migratorio no autorizado en la región, como parte de lo que el Ejecutivo ha denominado un “gobierno de emergencia” frente a los desafíos de seguridad y migración.