La empresa minera Cerro Matoso encendió las alertas ante la solicitud de Canacol Energy de dar por terminados sus contratos de suministro de gas natural, un insumo que cubre cerca del 80 % de su demanda energética y resulta clave para su operación industrial. La compañía advirtió que la falta de este recurso comprometería la estabilidad de sus dos hornos principales, infraestructura esencial para la producción de ferroníquel. Un eventual daño en estos equipos implicaría paradas prolongadas de hasta diez meses, así como costos de reconstrucción que podrían alcanzar los $730.000 millones por unidad, afectando de manera crítica la continuidad de la operación.
El impacto económico de una eventual suspensión sería significativo tanto para la región como para el país. Se estima que por cada día de inactividad se dejarían de percibir cerca de $1.000 millones en impuestos y regalías, mientras que la empresa enfrentaría pérdidas diarias por aproximadamente $5.100 millones debido a la caída en la producción. A esto se suma la afectación a la contratación de bienes y servicios locales, calculada en $1.800 millones diarios. Más allá de las cifras, la situación también genera preocupación en el ámbito social. Más de 2.000 trabajadores y 25 comunidades vecinas dependen directa e indirectamente de la operación de Cerro Matoso. La empresa desarrolla programas sociales y proyectos productivos que benefician a unas 50.000 personas, los cuales podrían verse interrumpidos ante una eventual paralización.
Adicionalmente, la compañía advirtió que la terminación de estos contratos podría generar presiones al alza en las tarifas de gas en la Costa Caribe, debido a posibles desequilibrios en el mercado de hidrocarburos, lo que impactaría a usuarios residenciales e industriales.