Los hechos de violencia registrados durante la final del fútbol colombiano entre Atlético Nacional y Junior de Barranquilla empañaron una de las jornadas deportivas más importantes del año. Las autoridades reportaron la muerte de un aficionado en inmediaciones del estadio Atanasio Girardot, además de varias personas lesionadas como consecuencia de enfrentamientos y alteraciones del orden público.
Los incidentes se presentaron tanto en las tribunas como en los alrededores del escenario deportivo, donde fue necesaria la intervención de las autoridades para controlar la situación. Al término del encuentro, jugadores, integrantes de los cuerpos técnicos y representantes de los medios de comunicación tuvieron que ser evacuados bajo estrictas medidas de seguridad, en una noche que terminó marcada por el caos y la intolerancia en lugar de la celebración deportiva.