La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, suspendió las actividades en cuatro bocaminas de carbón ubicadas en los municipios de Sutatausa y Lenguazaque, luego de identificar graves afectaciones a los recursos naturales.
Durante las visitas de control ambiental, los equipos técnicos encontraron disposición inadecuada de material estéril, residuos sólidos, chatarra y otros elementos que estaban afectando directamente el suelo y cubriendo zonas de pastos, potreros y bosque nativo.
Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con el recurso hídrico. Según las autoridades ambientales, las explotaciones no contaban con sistemas adecuados para el manejo y tratamiento de las aguas, lo que habría facilitado el arrastre de sedimentos y residuos provenientes de la actividad minera hacia fuentes como la quebrada Palo Blanco y el río Chirtoque.
También fueron identificados vertimientos de aguas mineras con presencia de óxidos y condiciones de acidez, además de un manejo inadecuado de combustibles y otros materiales utilizados durante las labores de explotación.
Ante estas condiciones, la CAR impuso cuatro medidas preventivas y ordenó la suspensión de las actividades mientras continúan las actuaciones de control ambiental. La entidad señaló que mantendrá el seguimiento en la zona para prevenir mayores daños y proteger las fuentes hídricas y los ecosistemas de esta región de Cundinamarca.