El Invima se prepara para definir antes de marzo la hoja de ruta que regulará el cannabis medicinal en Colombia, bajo lo establecido por el Decreto 1138 de 2025. La medida busca fortalecer la seguridad jurídica y clínica del sector, mientras el país se posiciona en un mercado global proyectado en 26.920 millones de dólares para 2026.
Esta reglamentación técnica permitirá que Colombia pase de exportar materia prima a consolidar productos terminados, eliminando “zonas grises” y asegurando que los derivados del cannabis cumplan con el mismo rigor científico que los fármacos convencionales.
El Invima establecerá ocho lineamientos clave, entre ellos las Buenas Prácticas de Elaboración (BPE), los estándares de THC y CBD, y la trazabilidad total mediante el sistema SEED. Según Juan Romero, de Carmen’s Medicinals, el objetivo es actualizar los procesos de dispensación y control de calidad, garantizando que médicos y pacientes confíen en productos con potencia comprobada, etiquetado transparente y protocolos de vigilancia que cierren cualquier fisura en la cadena sanitaria.
El Ministerio de Salud unificará criterios de dosificación y contraindicaciones, reduciendo la reticencia médica y favoreciendo la integración del cannabis medicinal en la práctica clínica convencional. Con este respaldo, Colombia se proyecta como un referente en innovación farmacéutica, con reglas claras y seguridad para el usuario final.